Restaurante cubano Havana Cafe, Dallas

28.07.2021

Restaurante de gastronomía cubana en Dallas. Se brindan platilos nacionales hay un amientación al estilo isleño.

Teléfono:  214 660 9611              Sitio Web: Habana Cafe

El último domingo fui al Havana Café con una compañera de trabajo, aunque no fue una visita de rutina no tenía el contenido de una salida especial. Andábamos de reunión para planificar una empresa que ella dirigirá y decidimos comer en un restaurante cubano.

Ya tengo suficientes años en esta ciudad para haber ido a comerla comida típica de Cuba, por primera vez Dallas, pero así fue. Esta gastronomía me dio los primeros sabores de toda la vida hasta que decidí emigrar ya viejo y cansado. La idea surgió, así como un relámpago. Invité a mi compañera de labores a comer la comida de mi país. Ya he gustado bastante y he llegado a amar la comida mexicana, aunque todavía no he comido el primer chile. En ese aspecto no soy buen texano.

Al entrar la ambientación al estilo cubano me trajo a esa tan larga etapa de mi vida en ese país y por supuesto es muy importante vivir recuerdos que aquí se mezclan con la experiencia del proceso de inmigración y no podía faltar una fotografía del Ford convertido en balsa para atravesar el estrecho de la florida.

La música al entrar era el puro son cubano. Fue una verdadera lástima que después empezáramos a oír a un cantante colombiano y así pasamos el resto del tiempo sin ese contacto auditivo con la isla maravillosa en lo musical. Y no es que tenga nada contra las canciones colombianas es que yo había ido a Cuba dentro de Dallas o al menos eso quería.

Como mi invitada no era cubana decidió seguir mis recomendaciones y comió lo mismo que yo: congrí oriental, aunque naturalmente aquí le llaman con el nombre habanero, yuca con mojo y ropa vieja.

Puse mi atención en mi acompañante porque era su primera vez, y además tenía la secreta vanidad de mostrar mi orgullo por la gastronomía cubana. Quería oír un piropo y la primera frase fue un elogio a la ropa vieja, luego me dijo que el congrí se llamaba en su país de una forma algo jocosa que no recuerdo ahora.

Lo que sí me llegó al corazón como un pinchazo fue cuando me dijo que la yuca con mojo estaba salada, porque yo había leído una critica de una clienta que decía que faltaba sal precisamente a ese plato. Efectivamente cuando lo probé estaba subidito de sal. Quizás el escrito en la página los hizo rectificar, pero ahora se pasaron en el sentido contrario.

El mojo con yuca es adorado por los cubanos y a mí especialmente me encanta el olor al sofrito de ajo que trae. No tenía olor y el sabor era el de cualquier yuca con aceite. Mi desconocimiento de cocina no me deja ver el error en el proceso. Yo me lo comí todo, pues la sal me iba a hacer faltar de todas maneras porque de ahí me iría pedalear... y al fin y al cabo tampoco era algo horroroso.

¿Qué les puedo decir de la ropa vieja? No estaba mal y la disfruté, pero yo iba pensando en el estilo de ropa vieja que conocía de Nueva Jersey y Nueva York al cual le ponían algunos trocitos de mabinga y le daba un olor y sabor de dioses. Tendré que acostumbrarme a ese platillo con este estilo desconocido por mí. La tarea resultará fácil porque sabía muy bien.

Como ya habíamos llegado a los acuerdos de trabajo mi acompañante y yo y nos separaríamos en minutos decidí comprar dos raciones para que llevara para su casa ya que el niño no quiso venir con nosotros. Por supuesto que compré el congrí y la ropa vieja, pero de la yuca con mojo ni se me ocurrió que la llevará porque el niño me iba a odiar o desarrollaría un sentimiento ambivalente.

De los precios siempre hay que hablar pues calidad y cantidad deben corresponderse. Teniendo en cuenta que compré cuatro raciones podemos decir que equivalía a cuatro comensales. Me costó $92.69 lo cual redondeé a 100 como propina por el buen trato y la rapidez con que sirvieron. Eso incluye dos jugos de mango que no comento porque donde quiera son iguales y este no tenía nada especial y ni lo esperaba ni lo exigía tampoco, por tanto, lo disfruté también. Un comensal gastaría aproximadamente $ 24. Teniendo en cuenta de que es un restaurante especializado y no al que vamos todos los días pues puede considerarse justo, por supuesto, tratando de que no haya nada fuera de lo normal.

¿Volvería a comer en el Havana Café? ¡Claro que sí! La sirvienta me preguntó y le dije del problema de la yuca con mojo y le piropeé el resto. Nada es perfecto en este mundo y vale la pena sentir lo cubano de vez en cuando.