Jesús, los indios de la tribu y la agricultura (episodio 29)

28.01.2021

Jesús salió con sus indios a ver los sembrados y un gran terreno mostraba troncos que habían sido quemados y tenía un yucal cuyas plantas eran muy hermosas. En realidad, él no sabía lo que era la mandioca hasta que llegó a la tribu. Uno de sus acompañantes haló una mata y de la tierra salieron aquellos grandes tubérculos que parecían un manojo de tarros. Los indios dijeron algunas palabras pero como él había oído a Pánfilo nombrarla le dijo que eso era yuca. En todo momento le iba diciendo en español los nombres y todo lo que veía y conocía pero este vegetal era nuevo para él también. Ellos contestaban a coro y eran muy buenos alumnos. El siguiente sembrado era de maíz y estaba en otro gran terreno donde se veían las huellas del fuego en la selva. El maíz empezaba a brotar y apenas las planticas tendría diez o doce pulgadas. Al llegar cinco indias danzaban sin música y entonaban cantos como de guerra. Jesús tardó un poco en comprender: ¡Eran espantapájaros vivos!

Le iba haciendo señas mientras les decía que había que hacer otra quema para sembrar las semillas de frijoles que él traía. Un indio tomó unos palitos y en menos de un minuto tenía la candela. Realmente el hombre estaba preguntando con eso si él había entendido bien. Comprendiendo Jesús dijo que sí y todos en el grupo respondieron con esa misma palabra. Los de la tribu le hablaban en su lengua y hacían señas con todos los dedos unidos hasta que el doctrinero comprendió que para quemar un pedazo de selva para sembrar debían estar todos.

De esta manera comenzó a darle una larga lección de castellano y la atención que aquellos ponían la hubiera envidiado cualquier maestro. Al terminar la jornada algunas oraciones completas sabían decir y hasta las respuestas cortas correctas de si y no para cosas reales. Por ejemplo Jesús señalaba el cielo y preguntaba ¿es éste el cielo? y los alumnos respondían sí. Si señalaba otra cosa ellos decían no.

El doctrinero observó a dos muchachos que se destacaban por su sonrisa constante su acercamiento a él más a menudo. Tendrían entre 19 y veintitrés años, sin que él pudiera precisarlo. Los jóvenes tenían la nariz más larga que los otros y quizás la piel más clara. También eran un poco más altos que los demás mancebos. Fue por esas diferencias físicas que se le quedaron en la memoria y posteriormente eran de los primeros en ser reconocidos por Jesús cuando se reunían para las clases.

Cuando regresaron al caserío esperaron a Pánfilo que se había dedicado largo tiempo a la búsqueda de oro río arriba. Dijo que era terreno muy llano y era difícil encontrar alguna pepita por ahí. Así que llegó con las manos vacías. Los indios conversaban entre sí y Jesús interpretó que se contaban las mutuas experiencias. Uno de los del grupo del encomendero se acercó a Jesús y hablaba en su lengua, otros los secundaban como apoyándolo. Como que no entendía nada pidió que le tradujera pero Pánfilo le dijo no entender porque hablaba muy rápido. Era la primera protesta y a la vez la primera aceptación del liderazgo del evangelista.

Por la noche cuando Jesús le dijo a Pánfilo que necesitaba a todos los indios para realizar la quema de un pedazo de selva para la primera plantación de habas no le gustó mucho pero su inteligencia le dijo que no podía entrar en disputa con su doctrinero.

Me gustaría que leyera esta novela de amor y aventura que escribo para ti. He puesto todo mi amor y horas de dedicación pero acepto las criticas o agradezco cualquier otra opinión que puedas escribir en la caja de opiniones que se encuentra más abajo.

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