Introducción

21.03.2021

Al concebir la idea de crear un amplio texto teórico y práctico acerca de este interesante tema he creído necesario responder a las preguntas de qué es la meditación y cómo meditar. Le presentamos al lector la introducción a un libro que a lo largo de sus páginas tratará el asunto en detalle con el objetivo de divulgar este aspecto de la cultura al mismo tiempo que se ofrecen herramientas para aquellos que además de informarse tengan el interés de practicarlo.

Un libro es un sistema de ideas creadas por un autor, bajo su responsabilidad o por un colectivo de autores. No tiene sentido que un nuevo texto no aporte nada nuevo y esto es un asunto difícil en la era de Internet. El campo de la meditación está tratado hasta la saciedad en la red de redes y en libros de divulgación. Cuando escribo este párrafo he consultado a Google y la SERP dice que hay 31 millones ochocientos mil páginas, videos o noticias que contienen en sus registros esta palabra.

A pesar de las dificultades que representa esta enorme cantidad de información aceptamos el desafío de desarrollar un texto general, integrador y didáctico con enfoque primordialmente documental, divulgativo y razonado, aunque no necesariamente crítico. De esta manera queremos llegar a todo el mundo que quiera iniciarse en este arte de la mente camino a la espiritualidad y a aquellos que ya habiendo empezado por algún resquicio de su pluridimensional carácter se motiven a ver esta propuesta.

El objetivo más general que define este trabajo es demostrar que los millares de enfoques, escuelas, estilos y tradiciones acerca del arte de meditar pueden llevarse a un sistema de ideas unificado teniendo en cuenta el camino histórico desde los orígenes, pasando por la psicología y llegando hasta los últimos descubrimientos neurocientíficos, allí donde se pueda, y el resto cubrirlo con la filosofía. Pero antes debemos reconocer que no existe en el sentido ortodoxo la ciencia de la meditación sino un cúmulo de sabiduría basado en la cultura y yo no pretendo crearla. Se trata de un punto de vista particular que pretende ser sistémico pero no deja de ser uno más.

Haciendo un esfuerzo por definir la meditación

La palabra española meditación tiene su origen en el vocablo latino meditatio que en esa lengua se refería a la acción y efecto de pensar antes de actuar. De la misma manera meditar tiene como equivalente en latín la palabra meditari. Ambos vocablos comparten la raíz med que significa medir o tomar medidas adecuadas. Posiblemente los romanos corrompieran el vocablo griego meletaō pero esto no ha tenido un enorme repercusión entre los especialistas en etimología.

En este significado general donde ya incluimos premeditar con el significado de evitar caer en errores de actuación podemos agregar los sinónimos reflexionar, considerar y discurrir; todos ellos referidos al pensamiento. En la Biblia que es un referente de la cultura occidental desde hace bastante tiempo muchas de las palabras que hoy se han traducido a nuestra lengua como meditación están limitadas a este significado con un mayor o menor énfasis de la propuesta o como una forma de acercarse a la deidad ya sea para la adoración o para prevenir la violación de los preceptos morales religiosos sagrados.

Las dos fuentes de lenguaje de la Biblia antes de ser asumidas por el latín fueron el hebreo (Antiguo Testamento) y griego (Nuevo Testamento). Una de las palabras que ha sido traducida por meditar ha sido hagah que tanto en el hebreo antiguo como moderno puede significar: meditar; gemir; llorar, rugir; pronunciar; hablar, según el Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología. Este término es considerado una onomatopeya ya que los antiguos hacían suspiros y murmullos cuando meditaban.

En ocasiones hagah hace referencia al rugido de los leones o el lamento de palomas como en Isaías 31:4 e Isaías 38:14 respectivamente. Se trata del lamento semítico o mascullar o hablar entre dientes para hacer cierto ejercicio mental.

En el Nuevo Testamento se ha traducido o se puede interpretar como meditar el vocablo griego sumbalo (arrojar junto, conferenciar, etc.) en el verso "Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lucas 2:19). La palabra meletaō, que se puede traducir directamente como meditar, es equivalente al meditatio, aparece solamente dos veces en el nuevo Testamento:

1. En su forma promeletaō (preparar un discurso con anticipación) aparece en Lucas 21:14: "Por tanto, proponed en vuestros corazones no preparar de antemano vuestra defensa".

2. En su forma meletē (cuidado o práctica) aparece en 1 Timoteo 4:15 "Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos".

Fuera de estos ejemplos en el Nuevo Testamento griego no aparece la palabra meditar o meditación y el uso en los textos cristianos actuales es una actualización del lenguaje al español moderno. De esta manera se habla de que Jesús meditó en el desierto durante cuarenta días.

Este acercamiento semántico de los tiempos modernos quizás quiera referirse al recogimiento solitario del Mesías acompañado del ayuno y la oración como preparación para el ministerio que seguidamente ejercería por aproximadamente tres años. Sin duda, a partir de este nuevo enfoque del lenguaje en la divulgación cristiana sugiere por asociación una comparación implícita del Maestro Jesús con otros maestros anteriores, y no es que yo esté afirmando que los cristianos lo hayan propuesto así. Sin embargo, los pasajes de los evangelios son cortos y concisos y no nos informan de ninguna aplicación de técnicas específicas que no sea la oración al Padre acompañada de la fe, aunque de todas maneras en una visión general sería una forma de meditar.

Fueron los teósofos quienes en el siglo XIX adoptaron la palabra meditación para referirse a ciertas actividades de recogimiento interior o contemplaciones de religiones orientales tales como el hinduismo y el budismo. A partir de ahí meditar se va asimilando por la cultura occidental partiendo de las imitaciones, cocreando nuevas propuestas basadas en la espiritualidad, finalmente algunas propuestas se separaron del halo religioso hasta quedar en la espiritualidad pura y asumir diversos propósitos interventivos de conciencia que en sus grados más extremos podían llegar hasta la influencia en el cuerpo.

A pesar de que el concepto meditación parte de la concentración del pensamiento en un objetivo tomando el contenido religioso oriental este se ha visto fortalecido sobremanera en Occidente cuando sin dejar de perseguir el crecimiento espiritual se ha hecho más racional y ha tomado argumentos de las ciencias del hombre.

En el punto cumbre de acercamiento de la conceptualización de la meditación entre la tradición oriental y el emergente y creativo mundo occidental, si lo colocamos en la segunda mitad tardía del sigo XIX, como parece lógico, el choque de ideas parece ser especialmente complejo. La penetración intensiva de las potencias europeas en Oriente trajo nuevas y asombrosas informaciones por unos trescientos años a una sociedad que por ese mismo tiempo había desarrollado la ciencia racional analística y objetiva hasta tal punto que ya se aplicaba a la tecnología y empezaba a tomar tal éxito que estimuló el surgimiento de una fuerte corriente materialista que a su vez dio lugar a la más novedosa corriente política que se atrevía a negar a Dios de manera oficial.

A partir de este momento la ciencia se bifurca en una racional atomística y otra un poco más holística. La primera sigue liderada por la física a la cual le han nacido nuevos hijos más apegados a la naturaleza, como la biología. Por otra parte, es el momento preciso para que las ciencias del hombre crezcan y la psicología derive en una rama que pretende penetrar en lo más profundo de la espiritualidad humana: el psicoanálisis.

Un poco más y ya naciendo el sigo XX viene un filósofo de la física y nos dice que el universo es relativo. Ya para esa época Estados Unidos es una potencia imperial y por si fuera poco se respira en su territorio un aire de libertad. Aunque todavía había mucho que conocer de la espiritualidad occidental, sobre todo en China, ya para los años ochenta se había culminado la compenetración mutua, con el boom de la acupuntura del lado occidental y la apertura de los asiáticos a la ciencia racional y abstracta para asimilar la nueva tecnología. En este bosquejo brevísimo faltan muchas cosas, pero lo que quiero insinuar creo que quede claro a nivel de introducción.

El largo camino del surgimiento de la meditación moderna

Antes de adentrarnos en esta síntesis de la historia de la meditación quiero decir que meditación es hoy en Occidente mucho más que concentración del pensamiento, contemplaciones, inducción de modos de conciencia o separación de la mente de los sufrimientos y emociones. Yo no quiero comprometerme con una definición por una razón personal: creo que al lector hay que darle premisas para que haga sus propias producciones intelectuales paralelas a mi propuesta, para que elabore el concepto que es mucho más que definir. Quiero que en el próximo espacio ustedes vayan mirando el aspecto documental mientras que van elaborando para ustedes mismos el concepto.

En un excelente artículo de un sitio web leo lo siguiente: "Al igual que determinar cuánto tiempo ha existido la meditación, señalar con exactitud dónde se origina es igualmente complicado". Pero yo tengo otra opinión simplemente porque hay una meditación común a todos los seres humanos de intelecto normal, por tanto, de alguna manera todo el mundo medita, luego entonces esta nació paralelamente al surgimiento de la conciencia. Lo complicado es responder cual fue el momento y lugar exactos en que algunos seres humanos empezaron a meditar siguiendo determinados patrones que hacían más eficiente dirigir los procesos intelectuales y emocionales para lograr determinados cambios de conciencia.

Se sabe por ejemplo que Siddhārtha Gautama (Buda) vivió aproximadamente en el VI-V a. C. sin embargo, el yoga ya existía cuando este héroe de la meditación creó una nueva espiritualidad conocida hoy como budismo. Para los hinduistas el yoga es eterno, pero, un poco más apegado a la ciencia el arqueólogo británico Sir John Marshall descubrió un sello de esteatita en Mohenjo-Daro que parece representar a un ser humano sentado con las piernas cruzadas aparentemente meditando que de confirmarse algún día pudiera significar que se practicaba por lo menos un mileno antes que el budismo.

Descubrimientos de vasijas celtas con imágenes de personas en posiciones de meditación hacen pensar en la probabilidad de que este estilo bien pudo ser descubierto también en otras regiones. Esta hipótesis va en favor de la posición de que la meditación es una condición natural del ser humano.

Los pueblos antiguos desconocedores de la ciencia racional, que es algo muy joven para la humanidad, no tenían otra opción al inicio que asociar sus descubrimientos e intuiciones a la religión o la filosofía. Debido a la mayor divulgación del yoga físico basado en las posturas (asanas) no quiero despistar a los lectores y aclaro que el yoga original también contempla la meditación, pero esto es menos popular en Occidente.

El descubrimiento de que determinado estilo de concentración mental, ya fuera por repeticiones de mantras, contemplaciones de aspectos de la naturaleza o de parte externas e internas del cuerpo u otras maneras de usar la mente de manera no convencional, al ver los resultados, debió ser un acontecimiento tan emocionante como dominar el fuego o usar la rueda por primera vez para la persona que estuvo en esta situación; de ahí que convertirse en gurú no era más que un paso, aunque para mí es también una manera menos egoísta y más avanzada que hacerse chamán.

Un concepto se hace fuerte en esta etapa del desarrollo de la meditación: kundalini, que es un estado alcanzable mediante el proceso de la meditación que consiste en unir la esencia individual espiritual (atma versus el alma) con la unidad del todo universal (Brahman).

Otro concepto importante es el nirvana, que es un estado donde no hay dolor ni sufrimiento y donde cesa la predestinación individual o rueda del karma, alcanzable con la perseverancia espiritual y aplicando diversas técnicas de meditación.

El hinduismo es una de las religiones más antiguas de la humanidad según ellos y probablemente según la ciencia. Aunque en todas las religiones hay alguna forma de meditación individual o colectiva en esta ocupa un lugar preponderante explícitamente declarado.

Los sadhus son los monjes o ascetas del hinduismo. Su estilo de vida contiene la penitencia y la austeridad y el propósito es alcanzar la felicidad o iluminación. En la India se calcula entre cuatro a cinco millones de estas personas consagradas. No viven en lugares fijos como los monjes de otras religiones y el moverse es parte de sus convicciones. Al principio son enseñados por un gurú y posteriormente asumen el estilo de vida que los caracteriza. Son mantenidos por la población que los admira, los respeta y hasta le temen. Los traemos a esta introducción porque además de los atributos externos que pueden variar en modo de vestir, símbolos o dibujos de cenizas en la cara o modo de llevar el pelo, su principal actividad es la meditación con el objetivo, entre otros, de ignorar los placeres y dolores de la vida.

El mundo en que vivía Gautama no satisfacía su espíritu inquieto de un alma sensible. Tanto la vida misma como las relaciones sociales en la comunidad producían algún sufrimiento ya fuera por las incomprensibles causas de la enfermedad y la muerte como por la pobreza ajena. La sociedad de castas en la que vivía carecía de movilidad y crecimiento como una condena; cada cual estaba determinado según el nacimiento a tener privilegios o ser eternamente pobre por la simple determinación de las reglas según la familia a la que pertenecía. Renunciar a la riqueza y el poder para alcanzar la sabiduría fue el paso altruista por el que se decidió este héroe. Al principio siguió el camino trazado por el hinduismo y tuvo su gurú. Luego mediante mucha perseverancia logró penetrar en la sabiduría mediante la meditación hasta declararse buda, o sea, iluminado.

Quinientos años después y en diferente geografía, que por aquellos tiempos era lejana, surge Jesús de Nazaret, otro maestro que también vivía en un contexto social donde la corrupción moral, la falta de libertad, las enfermedades y la muerte causaban sufrimientos. De la misma que Gautama siguió en sus inicios las tradiciones de su pueblo: Jesús fue un niño y joven que estudió a los maestros antiquísimos según la tradición hebrea (profetas). De acuerdo con una profecía debía venir a Israel un Mesías (Cristo) que salvaría al pueblo hebreo. En el Nazareno las cosas se dan mucho más rápido en su vida personal que en Gautama. De su niñez se sabe poco, salvo que tenía tal sabiduría que asombró a los maestros de la Biblia por su caudal de conocimiento de las escrituras antiguas. Dicho en palabras usuales de hoy se trataba de un niño prodigio. Tampoco se sabe qué pasó con su vida posterior por mucho tiempo y el período de conversión de simple ciudadano al equivalente de iluminado transcurrió en sólo cuarentas días de ayuno y meditación en el desierto donde tiene una fuerte lucha entre el bien (Él ) y el mal (Satanás) y sale victorioso.

En vez de vivir ochenta años como Gautama a los treinta años aproximadamente se lanza a predicar lo que se ha llamado la buena noticia (evangelio) por la cual el hombre puede alcanzar la vida eterna de un modo alternativo a la actual y donde no habrá más sufrimiento. Jesús alterna el recogimiento con la actividad y el discurso a las multitudes que lo seguía y es la oración y la reflexión junto con el creer sin lugar a duda que Él es el Hijo de Dios, el único camino para llegar a la sabiduría. Pero no bastaba con decirlo, sino que hacía acciones milagrosas que iban desde sanaciones instantáneas de enfermos, dar vista a los ciegos, quitar demonios a los alienados y la resurrección de personas muertas.

La enseñanza de Jesús el Nazareno toma la tradición hebrea, una nación que estaba predestinada por Dios a ser protegida desde su surgimiento, y la lleva a una nueva dimensión. Lo importante no es cumplir mecánicamente lo dicho por los antiguos sino sentir lo que se dice y se hace de acuerdo con la divinidad y no para agradar a los hombres o ganar reconocimiento por las multitudes. Este sentir a propósito en lo interior es en nuestra representación amplia una manera de interiorizar, por consiguiente, meditar.

Con sólo tres años de predicación y habiendo forjado mediante la prédica y el entrenamiento práctico un núcleo de seguidores apóstoles, confiables en su mayoría, permitió que sus enemigos lo apresaran y lo condenaran a una muerte cruel con lo cual se cumpliria una profecía de las propias tradiciones de su pueblo, sin embargo, prometió una nueva venida para darle fin a esta humanidad y fundar el nuevo reino basado en el amor.

En las culturas de India e Israel hay una relación con cierto aspecto de la naturaleza que adquiere vuelo filosófico sobrenatural en ambos lados. Se trata en el yoga y la Ayurveda de la praná o aire aspirado que constituye una energía capaz de ser transportada por los canales sanguíneos. Algunos ejercicios de meditación van acompañados de determinado modo de respirar y con ello alcanzar cambios de estados de conciencia o salud según el caso. Para el pueblo hebreo se trata en la antigüedad del Ruah (viento, espíritu) y en el nuevo testamento el pnenma (Espíritu Santo) está relacionada con el pneuma griego (aire, espíritu).

Mientras que en la antiquísima cultura de India el concepto praná permanece estático dentro de su filosofía hinduista Jesús va más allá con el pneuma, antiguo ruah. El soplo, airecillo o viento (Ruah) está presente en la Escritura del Viejo Testamento, pero como una propiedad de Dios que no es manejada por el hombre si no es con Su Voluntad. El Mesías va más lejos y ahora lo personifica y le da carácter de entidad como su sustituto mientras Él esté en los Cielos. Antes Dios tenía que soplar para vivificar un ser humano, la Tierra o para separar las aguas del Mar Rojo, pero ahora los seguidores de Cristo se dirigen por la oración al Espíritu Santo que está siempre presente y es alcanzable.

Después del paso del Mesías por la Tierra de Israel y sus alrededores ambas culturas se expanden por el planeta durante 2000 años. El budismo cruza las altas montañas hasta el este, aunque justo sea decir que este viaje comenzó mucho antes de Cristo. El cristianismo va en sentido contrario, hacia Occidente, conquistando a Europa y después del descubrimiento se dirige a América y otros territorios más lejanos. Aunque no podemos hacernos una imagen estática debido a que la cultura está siempre en movimiento e interinfluencias podemos, con reserva, intuir dos grandes focos religiosos a la derecha y la izquierda del mapamundi, que nunca fueron homogéneos debido al surgimiento constante de corrientes menores y sectas.

Después del Cristo El islam se inició con la predicación de Mahoma en el año 622 en La Meca, hoy en Arabia Saudita, siendo este líder según su propia declaración el último de los profetas. Al tratarse de una religión abrahámica comparte literaturas hebreas, e incluye a Jesús como profeta de Dios. La interpretación del dios de los musulmanes es diversa según los teólogos más allá de la literatura coránica. En los principios más conservadores no es posible tener un contacto directo con la Divinidad a pesar de que es el Todo Misericordioso, pero al igual que el cristianismo católico abundan los santos y estos son diversos en la interpretación del poder divino. En algunas corrientes los santos tienen el poder mediador y la gente en sus meditaciones e invocaciones pueden pedir su intervención, lo cual no es siempre bien visto por el islam ortodoxo que ha sido religión oficial unida al estado en sus países originales y los conquistados. De manera que la política puede ser un factor determinante en cómo se vea este fenómeno espiritual que tratamos aquí. Algunos autores creen que hay una dualidad interpretativa del aspecto meditativo para acercarse a la divinidad mediante el discursar interno de las personas según convenga a la política: para avivar a las masas se acepta, pero si se interpreta como un alejamiento de los preceptos oficiales se rechaza. Esta religión guarda interés para nuestro tema de la meditación por su expansión por África, la península ibérica y gran parte de Asia y porque en una de sus variantes, el sufismo, se emplean diversas técnicas de meditación.

En Occidente el poder de la mente va pasando de los fenomenal externo a la conciencia interna primeramente con fines curativos y posteriormente con propósitos mucho más amplio sin dejar de ser importante el aspecto de la sanación. A mi modo de ver siempre está la influencia oriental aun cuando sean redescubrimientos. Sin embargo, esto no le resta méritos y por lo contrario se trata de verdaderos héroes de la sabiduría aun cuando la evolución ha sido vertiginosa con saltos progresivos que niegan muchos de los postulados anteriores de generación en generación.

Fue Franz Anton Mesmer quien propuso a finales del siglo XVIII y comienzo del XIX lo que se llamó magnetismo animal y que posteriormente se conociera como mesmerismo. Eran tiempos maravillosos para la medicina que todavía se daba el lujo de estudiar la salud humana desde un punto de vista más basto que el posterior estilo analítico orgánico que predominó por casi cien años. Fue por eso por lo que su tesis de doctor en medicina se titulaba "De planetarum influxu in corpus humanum" aunque posteriormente se demostrara que había plagiado a Richard Mead, que para el caso puede considerarse contemporáneo. Se refería a las influencias de la Luna y los planetas en el cuerpo humano y por consiguiente en la salud y las enfermedades.

Posteriormente Mesmer ya como médico establecido en Viena empezó a hacer tratamientos con imanes, logrando ciertas referencias de los pacientes ya fueran como curaciones o mejoras de los síntomas. Un tiempo después creyó que en realidad no eran los imanes, sino que era el magnetismo animal lo que influía en las sanaciones y empezó a usar sus propias manos pasándolas sobre el cuerpo del enfermo.

Aunque esto le trajo riqueza y también juicios y persecuciones la importancia de Mesmer reside en que dio pie al descubrimiento de que la sugestión, algo totalmente espiritual, podía influir para bien en el estado de salud de los pacientes. James Braid fue más lejos y habiendo empezado a estudiar el mesmerismo en 1841 sus experimentos lo llevaron al redescubrimiento de la hipnosis la cual lograba con un objeto brillante que se movía como péndulo muy cerca de los ojos.

Sin embargo, el Abate Faria, nacido en la colonia India portuguesa, en ese mismo siglo introdujo en Europa el hipnotismo oriental basado en la sugestión y es a este personaje a quien le pertenece el mérito de demostrar la importancia de la sugestión y aportar que existía por lo cual definitivamente el mesmerismo queda como una mala interpretación de lo que ocurría con los experimentos de Mesmer.

Con todos estos antecedentes acerca de la meditación y los descubrimientos de la sugestión y la autosugestión era de esperar que un doctor llamado Johannes Heinrich Schultz en el año 1927 inventara un método que llamó Entrenamiento Autógeno, como autoayuda por autosugestiones, que fue revolucionándose durante todos estos años y hoy tiene muchas facetas y entre ellas la que más nos interesa es como método abierto de meditación con cualquier propósito ya sea, sanación, crecimiento espiritual, relajación para prevenir o combatir el estrés, etc.

La meditación en el contexto del sigo XX

El siglo XX fue muy convulso socialmente hablando y en ese contexto la espiritualidad avanzó a pasos forzados. Dos guerras mundiales empujaron la globalización como nunca antes había sucedido. La invensión de las bombas atómicas y las pruebas reales de su capacidad destructivas sumieron a la humanidad en un temor generalizado de la desrucción de la civilización. Esto hubiera sido imposible sin una revolución científico técnica previa y que no ha parado desde entonces.

Por otra parte, el capitalismo industrial norteamericano se consolida victorioso con los resultados de la segunda guerra, aunque continua beligerante con una nueva potencia de ideología opuesta, la Unión Soviética que preconiza el comunismo un tanto seguido por China. La competencia es feroz entre lo que entonces eran los líderes del mundo.

Nunca la vida fue más estresante que en este siglo. Los trabajadores del capitalismo industrial tenían antes sus ojos la posibilidad de lograr grandes riquezas materiales si trabajaban duro y los de comunismo podrían lograr, según la promesa doctrinaria, un paraíso en el reino de este mundo si trabajaban duro también. Para la gran mayoría que eran los productores directos la vida se tornaba agobiante con trabajos monótonos en las industrias que a veces consistían en apretar una sola tuerca en una línea de montaje. Por otra parte, estaba la amenaza de nuevas guerras que culminarían en un holocausto nuclear con la posible destrucción de la humanidad entera.

La clase científica, intelectual y profesional también tenía que bregar fuerte porque la ciencia pasaba a ser un lugar fundamental tanto en la economía como para lograr el equilibrio de los dos bloques inmersos en una guerra fría. Las artes eran ahora un fenómeno de consumo masivo con el cine, la radio la televisión y las grabaciones y este estamento de productores, divulgadores y comerciantes tenían que bregar con ahínco para posicionarse como empresarios o como artistas. Ninguno de los dos mundos en que ahora se dividía la mayor parte de la humanidad era ajeno a la presión psicológica, la angustia y la frustración. Parecían cda vez más claras a sabiduría de Salomón en aquello de que el que crea ciencia crea dolor.

Como era de esperar, las necesidades llaman las soluciones y entre el cúmulo de propuestas estaban el psicoanálisis, las terapias psicológicas, la psiquiatría, las iglesias, el cine, la televisión, las galerías de arte y por supuesto la meditación. Un poco más por debajo de las propuestas revolucionarias la gente común podía valerse de los curanderos, chamanes y espiritistas. Todas las manifestaciones tuvieron sus avances vertiginosos. Parece contradictorio, pero fue esta presión, esta lucha y esta competencia quien también trajo nuevas visiones y recreaciones de la espiritualidad en el mundo entero.

No hubo algo así como un método único de meditación ni el entrenamiento autógeno se presentaba como tal. Desde el año 27 hasta finales de siglo este pasó del lanzamiento al boom y de aquí a casi el olvido cuando las cosas que parecieran más orientales daban la impresión de ser lo mejor de lo mejor en el ordenamiento mental para poder competir a diestra y siniestra porque ser triunfador en las finanzas personales se había colocado en las mentes de una importante representación de la masa como la única manera de realización humana, pero el dinero es volátil y se desvaloriza constantemente por lo que la mayoría que perseguía la ansiada meta estaba condenado a luchar toda la vida.

En los últimos treinta años del siglo XX en Occidente el entrenamiento autógeno pasó de paradigma a dos facetas menos relevantes: una como simple técnica de psicoterapia y otra como materiales mediocres grabados por charlatanes que se aprovechaban de la forma, pero sin conocer la esencia. En la Unión Soviética algunos psicoterapeutas aprovechando ciertas rendijas de aperturas intelectuales que a veces se abrían ante las férreas pretensiones estatales de control de la cultura crearon algunas propuestas con cierta elocuencia y sabor a una integración del entrenamiento autógeno como forma de meditación no comprometida con la religión.

¡Y llegamos al siglo XXI!

De esta manera nos sorprendió el siglo XXI con miles de escuelas y estilos de meditación de los cuales gran parte pretenden recrear el contexto original de la espiritualidad de India, la región del Himalaya y lo que fuera un país y ahora parte de China: El Tíbet. La onda cultural retro predomina sobre la creatividad e innovación. Muchos gurúes han emigrado para los países del primer mundo donde más allá de la influencia cultural inevitable nos encontramos con resultados económicos apreciables para estos personajes.

El nuevo siglo también nos ha traído sus presiones las cuales han llegado al clímax precisamente cuando escribo estas páginas en el año 2021. Una pandemia ha apresado en los hogares a gran parte de la humanidad mientras las guerras y rumores de guerras no tienen fin. Si bien es justo aquello de que Dios nos coja confesados las nuevas situaciones estresantes han sorprendidos a las masas sin conocimientos amplios sobre, la meditación

Hemos heredado las pruebas de que las ondas cerebrales obtenidas con las viejas máquinas de encefalografías se tornaban más cercanas al reconocido ritmo fundamental del universo. También las investigaciones demostraron que el músculo cerebral es capaz de fortalecerse, especialmente en su corteza la cual crece, mediante el ejercicio o entrenamiento por la meditación. Sobrepasamos el 2000 con una ciencia psicológica que ha hecho un análisis profundo de los aspectos cognoscitivos y emocionales de la personalidad, así como una aceptable teoría de la psicología de las profundidades que incluye el subconsciente, inconsciente y extra consciente.

Estamos en el momento preciso y existe la información adecuada para abordar la meditación como un fenómeno cultural promovido desde los conocimientos integrales que nos ha dado la ciencia adecuándolo a la herencia que nos ha llegado de los antiguos. En el sigo XXI hay muchas razones para meditar que son diferentes a las que tuvieron los maestros antiguos, aunque en esencia todo puede reducirse a un solo concepto: sobrevivir al sufrimiento que emana de la naturaleza y de la cultura.

¿Quiénes y por qué se debe meditar?

Meditar, tal y como aquí te propongo, es un acto voluntario y una decisión personal, podíamos decir soberana, que no es asistida o acompañada por un maestro ni dirigida por una grabación. De esta manera estaríamos hablando de que antes de empezar el individuo tendría ciertos conocimientos de la metodología, es decir el sistema general y las herramientas particulares, también un conocimiento crítico de si mismo y la meta a alcanzar, o sea, qué cambios necesita lograr. 

No negamos aquí el papel que pueda tener el maestro en la fase de aprendizaje ni decimos que la música no sea importante para evitar el sufrimiento o hacer crecer ciertos aspectos del espiritu. Tampoco negamos la importancia que pueda tener el estilo de vida. En general la decisión soberana de meditar se hace en un individuo que está en un contexto natural y socio cultural que lo presiona y lo retiene en su crecimiento espiritual. Sólo tratamos de discriminar la esencia del conglomerado de fenómenos. 

Se trata de cualquier individuo normal capaz de comprender lo que en este libro vamos a exponer. Ello está condicionado a cierta edad donde ya comienzan las lecturas serias y tener un intelecto normal. No puede ser un niño quien todavía no es capaz representar en su mente quien es y que metas se propone. Una persona consciente de sí misma y con control de su voluntad puede tener hoy cualquier edad adulta, por muy muchos años que tenga. Las personas ancianas con gran reserva cognitiva porque siempre fueron estudiosos pueden comenzar a meditar como cualquier joven.

En general nuestro sistema de meditación comprende la autoayuda racional lograda mediante el autoestudio y constituye una propuesta de crecimiento humano mediante el auto entrenamiento. No se trata de un sistema cerrado y preferimos definirlo como cuasi algoritmo progresivo. El punto de vista del escritor es el del profesor frente a los estudiantes con libre toma de decisiones una vez que tengan las herramientas y el sistema de orientaciones. El sistema es acumulativo y progresivo y es el estudiante quien determina la velocidad. La prisa es buena cuando se cazan pulgas. Te aconsejamos comprender antes de empezar y cuando esté ya meditando ir paso a paso.

A modo general definiríamos esta propuesta como un curso de entrenamiento mental auto personalizable usando autosugestiones conscientes donde intervienen todos los procesos cognoscitivos: sensaciones, percepciones, memoria, pensamiento, imaginación y lenguaje (este último casi siempre interno), así como el mundo interior emocional y sentimental, o sea, los procesos afectivos. La auto intervención espiritual que sugerimos pretende transitar el camino de lo consciente a lo subconsciente para llegar al inconsciente y modificar si fuera necesario el extra consciente corpóreo, cuestión que debatiremos con myor profundidad en el cuerpo de este libro. Su fundamento es en gran porcentaje las siguientes psicologías: general, social, de la personalidad y del aprendizaje, más las tradiciones histórico-culturales de la meditación y el aprovechamiento de la comprensión objetiva de cultos, rituales y costumbres. La psicología de las profundidades, en su mayor parte teórica, se tendrá en consideración también.

Los que padecen algunas psicosis debidamente diagnosticadas por un psiquiatra no debieran meditar por nuestro sistema sí su médico no se lo aconseja. Los que tienen una neurosis o algún trastorno de la personalidad que ha sido diagnosticado por un psicólogo clínico pueden meditar por nuestro sistema siendo aconsejable conocer bien sus problemas. Las personas totalmente sanas mental y físicamente usarán este libro para prevenir y auto desarrollarse con nuevas y deslumbrantes metas.

En general las personas debieran conocerse mucho a sí mismas, lo cual indica sus potencialidades actuales como sus sistemas de motivaciones y metas. El autoconocimiento es un proceso autocritico que valora las potencialidades y defectos pero que no conlleva a un autodesprecio ni baja autoestima, aunque si bien estos se descubren en el proceso no invalida al individuo para meditar.

Como propuesta intelectual apegada a lo científico no podemos garantizar nada que se refiera a la trascendencia de las almas ni ninguna otra cosa más allá de esta vida. Sin embargo, las metas a lograr con sus intervenciones conscientes sobre las profundidades de sus psiques pueden desarrollar habilidades espirituales y cambios somáticos (en el cuerpo) dependiendo de la propuesta de cada cual, el tiempo transcurrido y la perseverancia en los propósitos. La relación psicosomática es algo probado hasta la saciedad por la ciencia moderna. No descartamos la posibilidad del uso de ese libro por personas que quieran investigar en otros campos de la conciencia como la telepatía u otros fenómenos parapsicológicos como preparación para la creación de las condiciones experimentales, como la relajación, pero aclarando que ese autor, por el momento no tiene competencia en esos campos.

Los primeros resultados son, pero no los únicos, la relajación y con ello la prevención del estrés futuro y el combate del presente. Posteriormente el cuerpo se recupera de muchas dolencias que están relacionadas con el estilo de vida o el contexto social. La capacidad de trabajo intelectual y física puede verse mejorada en todo tipo de trabajadores, ya sean los que usan la mente como principal accionar o los que usan las extremidades para ejercer oficios. Los deportistas pueden ver mejorados sus rendimientos. Los estudiantes pueden mejorar sus resultados académicos. En general los meditadores pueden alcanzar mejor uso de su inteligencia al tener mayor control de sus emociones.

Una persona capaz de desestresarse aumenta física y mentalmente su poder y se recupera con mayor rapidez de las situaciones desagradables que acontecen en su vida. La meditación no te hace otra persona, sino que te hace la persona que eres al poder desalojar de tu vida aquello que te entorpece para ser tú mismo. Aunque en las meditaciones antiguas la kundalini y el nirvana pueden considerarse para los actuales lectores como relacionados con la felicidad este autor no te promete nada, pero quizás con la práctica de la meditación tu vida puede llegar muy lejos en el disfrute y regocijo. Todo depende de cómo aprovechar lo que aquí te brindamos para crecer como ser humano. No se descarta la posibilidad de que aumente la defensa inmunológica y la tolerancia a muchas condiciones adversas que no podríamos enumerar, que tu sueño sea mejor, que sea más tolerante con tus semejantes y que empiece a tener más éxitos en tus emprendimientos.

No importa cuál es tu ideología, tu religión o creencia y ni tan siquiera tu sistema filosófico. Esto es una herramienta intelectual de la misma manera que un bisturí o un martillo son herramientas manuales. No voy a escribir este libro para los que comparten mi doctrina filosófica religiosa sino para todo el mundo. Si eres creyente puedes poner tu fe en tus meditaciones y si no lo eres pon tu fe en ti mismo; así de simple. El estudio de las corrientes antiguas sólo tiene el propósito de presentar el enfoque histórico del desarrollo hasta llegar a lo que es hoy en día. La información cultural nos parece importante para discriminar entre lo que era la meditación y lo que es actualmente. Por supuesto, no negamos la grandeza de los maestros y la celebramos sin comprometernos con sus doctrinas. Allí donde estoy comprometido con una creencia establecida no lo digo en el libro por razones de ética profesional. Este proyecto persigue sólo tu mejoramiento humano en el sentido de salud física y mental; extendido, por supuesto a las relaciones sociales.

Por otra parte, este libro lo puede estar leyendo ahora mismo un eminente triunfador de las ciencias, las artes o los negocios, un gurú hinduista o un bonzo budista, el futuro viajero a Marte, quizás lo esté leyendo un mecánico al que yo contrato para que me arregle el auto o un agricultor. No importa el nivel intelectual o sus conocimientos anteriores a la meditación; para muchos puede ser totalmente novedoso y para todos habrá algunas novedades. La meditación no es una panacea, pero sí una habilidad global readaptable a diversas personas y diversos propósitos. En algún caso puede ser suficiente y en otro coadyuvante.

Estructura de libro y cómo debes usarlo

Este no es un libro de texto y si lo consideramos un curso tiene sus peculiaridades de las cuales te prometo que te darás cuenta cuando empieces a usarlo. Lo dividiremos en varias partes. La primera es un poco la ampliación de esta introducción y trata de los fundamentos históricos de la meditación. La segunda parte se trata de los fundamentos modernos. Una tercera parte se refiere al cuasi algoritmo para el entrenamiento. La cuarta parte se refiere a un posible algoritmo para personas que son metódicas y algunas técnicas especiales que funcionan sólo en algunas áreas específicas.

Si es tu primer contacto con la meditación no debes empezar a meditar ya sin leer la primera y segunda partes. Este no es un documento escrito para una sola sentada. Leerlo y releerlo puede ser muy útil. Se asegura que en ninguna clase el estudiante capta el 100 por cientos de lo que se le imparte, reteniendo a veces una fracción no muy grande. Rumiarlo, sobre todo para los que se inician, es determinante.

Con la tercera parte, que es para todos ya puedes ir construyendo tu propio algoritmo. La cuarta parte va a aspectos más particulares y complementarios; no siempre lo que está aquí es para todo el mundo. Deberías leerlo y posteriormente consultarlo cuando sea necesario.

Referencias

Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología 

Wikipedia en español   

La Gran hermandad blanca

Wikipedia en español. Historia_de_la_India