Camisa de hombre

11.07.2021

La camisa es al hombre como la blusa le es a la mujer; una pieza para cubrir el tronco que hace más fácil e higiénico el vestir porque se puede cambia con mayor facilidad y economía que si todas las mudas fueran enterizas. Su hechura es sencilla: una pieza que cubre el torso con botones al frente que puede tener mangas largas o mangas cortas.

Los historiadores sitúan el surgimiento de la camisa alrededor de 1500 años antes de la era común. Para ese tiempo los egipcios empezaron a cubrirse el torso con una pieza rectangular con una abertura (como el poncho). Le llamaron kalasiris.

Con los romanos hubo una recreación de esta pieza al ponerle mangas y que llamaron entonces túnica manicata. En la edad media fue una prenda interior de color blanco de textura agradable para proteger a la piel de otros tejidos más ásperos que iban en el exterior. Para esa etapa dejó de tener botones.

Fue en el Renacimiento cuando la camisa alcanzó el apogeo en su uso. Los italianos le ensancharon las mangas hasta los codos. Los alemanes les agregaron la cuchillada y en el siglo XVI apareció el escote cuadrado.

A partir del final del siglo XVIII la camisa se hizo más sencilla y lineal perdiendo mucha ornamentación que se le había agregado. El estilo inglés predomina sobre el resto de Europa.

A finales del siglo XIX la camisa comenzó a hacerse más corta hasta terminar en una pieza muy parecida a lo que tenemos hoy y al mismo tiempo se hizo exterior.

La camisa blanca era símbolo de aristocracia porque permitían mostrar la limpieza. Esta distinción continúa en el siguiente siglo. El blanco es además un color neutro por lo que casi siempre era escogido para combinar con la corbata y con los colores del traje.

La camisa es un gran rublo comercial desde el siglo XIX y actualmente representa una gran venta en todo el mundo.