Filosofía del hombre común

La filosofía del hombre común parece un titulo ostentoso para alguien que escribe un libro sobre esta disciplina del saber y la cultura humana sin ser filósofo, pero deja que yo te cuente y me defienda y después llega a tus juicios porque tengo derecho a la defensa.

Por supuesto, soy hombre dedicado al trabajo intelectual y tampoco me voy a presentar como la víctima. He leído por aquí y por allá a lo largo de mis casi 67 años. Lo que no he hecho es investigar con regularidad en los temas filosóficos y mucho menos hacer alguna carrera universitaria especializada.

A lo largo de mis estudios regulares recibí la asignatura filosofía, un tanto partidista y un tanto marxista. Convencido de que hay mucho más en la viña del señor me mueve la inquietud y me desafío a mi mismo a pensar de modo filosófico entendiendo que la filosofía trata de explicar las cosas más allá del límite del conocimiento de la época.

Por un momento descubrí que los límites de la sabiduría científica actual son casi inalcanzables para mí dado la edad que tengo y el gran cúmulo de información que ya si caben en la mente de alguien no tiene tiempo para asimilarlo. De momento me hice esta pregunta ¿puede el hombre filosofar desde los límites de su propia ignorancia? Y la respuesta que encontré es que sí puede hacerlo.

A mi modo de pensar todo el mundo, o sea, el hombre común filosofa y más a menudo de lo que creemos. El campesino de pocos libros, el indio aislado en la selva, el marinero solitario, la mujer abandonada, el preso de la cárcel y muchos más filosofan desde sus desconocimientos tratando de explicar el mundo que le tocó vivir y que lo aplasta con un inmenso universo de asuntos desconocidos que no le dicen mucho del porqué las cosas suceden de tal manera y no de otra.

Este libro es mi modesto intento de filosofar enseñando mis intestinos de ignorancia, unas veces cargado de nutrientes y otra de mierda, pero es mi filosofía limitada por mi ignorancia y no se la pido prestado a nadie. 

A veces cuando paseamos por la campiña solemos ver alguna cagadita de pájaro sobre una piedra o sobre la hoja de algún árbol que tiene una rama baja. No le damos importancia pues es algo muy pequeño antes la inmensidad del paisaje. Pero hoy quiero mostrarles a los lectores cuan mísera basura puede considerarse nuestro planeta y hasta nosotros...